Por mucho que en los últimos tiempos las conexiones de fibra óptica son las que acaparan toda la atención en el mundo de las telecomunicaciones, las redes de cobre todavía tienen mucho que decir. La Unión Internacional de Telecomunicaciones ha hecho público esta misma semana el nuevo estándar DSL que sustituirá al actual, y que permitirá alcanzar velocidades de hasta 1 Gbps por segundo utilizando la infraestructura actual.
El nuevo estándar recibe el nombre de G.fast y utiliza los pares de cobre ya presentes en la mayoría de los hogares españoles. Lo cual es muy importante, pues al utilizar el cableado actual no requiere grandes inversiones extra en instalaciones, lo que le permite posicionarse como una alternativa muy interesante ante las dificultades en el despliegue de nuevas conexiones (ese es el principal problema con que se topa la fibra óptica hasta el hogar).
Por otra parte, supone un importante salto cualitativo frente a los estándares actuales, incluido el más avanzado de todos, el VDSL, que en nuestro país alcanza una velocidad máxima de 30 megas (muy por debajo del 1 Gbps que ofrecería G.fast).
Sin embargo, G.fast también tiene sus limitaciones. Esa velocidad de 1 Gbps que hemos comentado actualmente sólo se consigue a un máximo de 250 metros del nodo. Esto hace que una de las soluciones que se estén planteando sea mixta: echar mano de la fibra óptica hasta el último nodo y a partir de ahí utilizar G.fast. El ahorro que se obtendría sería más que notable, pues la mayor parte de la inversión siempre va destinada al cableado de los edificios.
De este modo, este nuevo estándar, más que competir con la fibra óptica, vendría a complementarla.






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