John Rogers, un profesor e ingeniero de la Universidad de Illinois junto con su equipo de investigadores ha desarrollado una batería biodegradable que se disuelve dentro de tu cuerpo pasadas tres semanas.
Esta batería utiliza ánodos de papel de aluminio de magnesio y cátodos de hierro, molibdeno o tungsteno, metales que tienen una doble capacidad: la de disolverse en el cuerpo y la de poseer iones que son biocompatibles en bajas concentraciones. Por otra parte, el dispositivo utiliza una solución salina tamponada con fosfato a modo de electrolito entre los electrodos, y además todo el sistema está encerrado en polianhídrido, un polímero biodegradable.
La corriente y la tensión dependen del metal utilizado para el cátodo. Una vez que la batería se disuelve, libera magnesio en una concentración que no es perjudicial para el cuerpo, de acuerdo con Rogers. Los investigadores fueron capaces de crear prototipos de varias versiones que podían mantener una producción constante de energía durante más de un día, pero no más tiempo. El equipo espera mejorar la densidad de potencia o la potencia por unidad de peso de la batería mediante el incremento de la superficie de la lámina de magnesio para aumentar su reactividad.
El dispositivo biodegradable tiene varios usos potenciales, incluyendo aplicaciones ambientales en el que se puede convertir en un sensor químico que por ejemplo evalúa un derrame de petróleo y simplemente se disuelve después, así como implantes biomédicos que liberan medicamentos de una forma controlada, o en respuesta a hecho que requieren rapidez, como ataques epilépticos.






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