Ello hubiese significado adoptar un modelo de distribución radicalmente diferente al que finalmente adoptaron. Xbox One hubiese tenido una dependencia completa de los discos duros y, sobre todo, de Internet. Pero al final, según ha expuesto Spencer, “cuando empiezas a observar el ancho de banda y el tamaño de los juegos, llegan los problemas”. Es decir, que cuando Microsoft comenzó a probar cómo podrían comportarse la conexión a Internet entre los países a los que llegaría Xbox One, desistieron la idea en favor de la unidad óptica, en este caso Blu-Ray. “Así que decidimos, y creo que fue la decisión adecuada -en palabras de Spencer- apostar por la unidad Blu-ray y darle a la gente una forma sencilla de instalar un montón de contenidos“.
El hecho de que los fabricantes prescindiesen de la unidad óptica era una de las apuestas de los analistas mientras Xbox One y PS4 estaban siendo desarrolladas. Finalmente llegaron con Blu-Ray. ¿Prescindirán de ello la próxima generación?






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