Sí, fueron sólo 5 minutos los que Google estuvo caído (desde las 23:52 hasta las 23:57 de ayer, hora británica), pero fue más que suficiente para provocar un mini-caos que queda reflejado en un 40% de caída en el tráfico online a nivel mundial (de acuerdo con los datos proporcionados por la compañía GoSquared, aunque se trata de una cifra aproximada). Casi nada. Vamos, que analizando este dato es fácil llegar a la conclusión de que lnternet y Google son conceptos que van de la mano y que es difícil entender uno sin contar con el otro.
Desde Google reconocieron el incidente con este escueto comunicado: “Hemos sido informados de un problema que ha afectado a algunos servicios de Google. El problema ya está resuelto. Puedes seguir nuestro panel de estado para más información”.
El caso es que estos sucesos hacen plantearnos la dependencia que hoy en día tenemos de Google. De hecho, si tratamos de verlo con la suficiente perspectiva, vemos que en la actualidad ya no tiene demasiado sentido hablar de conceptos como “Internet”, “PCs”, “teléfonos móviles” o “Silicon Valley”. Tiene muchísimo más sentido hablar de “Google”, “Apple”, “Facebook”, “Amazon” y “Microsoft”. Y es que estas cinco mega-corporaciones americanas, todas ellas organizadas verticalmente, están rediseñando el mundo a su imagen y semejanza.
Además, hilando más fino, nos damos cuenta de que la mayoría de servicios que utilizamos en nuestro día a día pertenecen a Google (Gmail, Google Search, Google Maps…). Algo que, dicho sea de paso, es la principal baza con la que cuenta Android para convertirse en el sistema operativo universal. Vivimos en un mundo cada vez más integrado, y no hay nadie que ofrezca una mayor integración que Google.
Eso sí, ¿cuál es el precio de este pseudo-monopolio? ¿Qué pasaría si Google decidiera un “apagón digital”? ¿Cuánto poder está acumulando? No estaría mal conocer las respuestas a estas preguntas antes de que fuera demasiado tarde.






Escribe tu comentario