Se acabó aquello de que los móviles chinos son baratos, pero malos. Ha dejado de ser un fiel reflejo de la realidad. Ahora, los móviles chinos siguen siendo baratos, pero cada vez son más buenos. La calidad de estos terminales ha mejorado mucho. Mucho. Cada vez es más complicado encontrarse con diseños cuestionables, un sinfín de características prácticamente inútiles y una usabilidad nefasta. La última tendencia es la de fabricar smartphones con unas especificaciones que, sinceramente, impresionan. Aunque también es cierto que son fabricados por marcas totalmente desconocidas en el resto del mundo.
Yoigo ya sabe que los móviles chinos tienen mercado
La filial de Telia Sonera en España fue el primer operador en España en experimentar con los terminales chinos cuando apostó por ellos a principios del 2010, en particular con dos marcas ya asentadas fuera de sus fronteras: Huawei y ZTE. Lo cierto es que la calidad de sus terminales todavía era baja comparada con la de los fabricantes punteros de la telefonía móvil, pero desde entonces hasta la fecha han mejorado notablemente.
Especialmente ZTE con su Blade, que lucía unas especificaciones más que aceptables. Y eso, unido a un precio de 69 euros en prepago, provocó una auténtica oleada de compras por parte de geeks que deseaban adquirir un terminal Android sencillo a bajo precio. Es más, Yoigo tuvo que acabar retirando el móvil de la venta como prepago y ofrecerlo ligado a un contrato de permanencia de 18 meses. El nicho de mercado estaba claro: personas interesadas en la tecnología para el que este tipo de terminales son perfectos para ser utilizados como equipos secundarios, o simplemente para trastear con él en un sistema operativo diferente al principal.
A Huawei tampoco le fue nada mal con el U8650, que con un precio de 79 euros también logró un éxito considerable. Una de las claves fue que personas completamente atecnológicas que no querían pagar mucho por su nuevo teléfono ya tuvieran más o menos asumida esta marca. Y por supuesto, el hecho de contar con un sistema operativo como Android, similar al de sus familiares y amigos o que simplemente ya habían experimentado antes, también influyó positivamente.
Los smartphones chinos, preparados para dar el salto
Y es que la ingeniería del gigante asiático ya está alcanzando a otros fabricantes hasta ahora superiores. La mano de obra barata, que permite unos precios muy competitivos, hace el resto. Un cóctel que deriva en una seria amenaza para las principales marcas del resto del mundo.
ZTE ya ha dado un golpe en la mesa con terminales como el Era o el Mimosa X. Huawei ha hecho lo propio con otros como el Ascend D Quad XL. Y es que ofrecen al usuario lo que éste necesita: pantallas considerables, sistema operativo Android (actualizados a las versiones más recientes) y buenas especificaciones en cuanto a RAM, procesador y batería. La fluidez todavía no es tan alta como la de sus competidores, pero el precio tampoco. Además, la fluidez mejorará, los precios serán los mismos.
Los próximos meses, más sorpresas
Y no nos referimos únicamente a fabricantes como Huawei o ZTE. Existen otros terminales como el Oppo Find 5, absolutamente bestiales: pantalla de 5 pulgadas con una increíble resolución de 441 ppp, procesador de cuatro núcleos, 2 GB de RAM, cámara de 12 megapíxeles con grabación de vídeo Full HD, batería de 2.500 mAh y un diseño espectacular. Todo ello culminado con un sorprende grosor de tan solo 6.65 mm. ¿Quién da más?
Pero el Oppo Find 5 no es el único caso. Otro buen ejemplo es el Xiaomi 2, del que muchos especialistas han dicho que posee unas especificaciones superiores a las del Galaxy S3. Así que mientas Apple lucha por mantenerse en la cúspide, Samsung trata de seguirle el ritmo, Nokia intenta resurgir de sus cenizas de la mano de Windows Phone y BlackBerry se agarra a su última tabla de salvamento, BlackBerry 10, los fabricantes chinos empiezan a pedir paso y a reclamar un papel protagonista en el futuro de la tecnología móvil.






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