Guerra abierta a la piratería
Las discográficas recurren a métodos agresivos para frenar las copias ilegales.
La industria discográfica no ha encontrado aún una fórmula efectiva para detener las diversas vías de piratería musical. Y el fenómeno ha crecido coincidiendo con varios factores. Son habituales los grabadores de CD instalados en los ordenadores. Se ha multiplicado el número de conexiones domésticas de cable y ADSL, que tienen un ancho de banda importante y funcionan sin límite horario. Y han aparecido en la red centros que permiten el intercambio de archivos musicales entre usuarios.
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La RIAA, que agrupa a las principales discográficas norteamericanas, ha denunciado también que en países como Brasil, China, Rusia y México existen auténticas industrias piratas dedicadas a repicar y exportar discos ilegales, que venden en calles, tiendas y mercadillos con unas pérdidas para la industria legal de 1.000 millones de dólares.
Las plataformas MusicNet y Pressplay, creadas por la industria discográfica para vender legalmente música digital a través de Internet y reemplazar al decapitado Napster, tienen más de tres meses de vida, pero no levantan cabeza. Son caras, no disponen del volumen de música que buscan los solicitantes y, generalmente, sólo permiten utilizar las canciones durante unas semanas. El resultado es que ninguna llega a los 20.000 suscriptores, cuando Napster llegó a tener 50 millones.
El escaso éxito de MusicNet y Pressplay contrasta con el auge de los sistemas de libre intercambio de ficheros, pese al acoso legal de las discográficas. BearShare, Morpheus, eDonkey 2000, Win Mx, iMech, Grokster, File Topia, Audiogalaxy, Xolox, Blubster y KaZaA son algunos de estos sistemas.
La industria discográfica echa mano de radicales sistemas anticopia como medida de choque para frenar un fenómeno propiciado por la tecnología digital, que permite la duplicación de compactos y su conversión a ficheros MP3 que se pueden enviar fácilmente por Internet. Pero los nuevos sistemas han originado quejas entre los usuarios privados y profesionales. Algunos lectores domésticos de audio no reproducen los discos y a veces los CD con protección no pueden ser reproducidos en ningún ordenador, lo que afecta a usuarios domésticos, emisoras de radio y profesionales informatizados.
El último sistema que ha empezado a utilizar Sony, Key2Audio, para proteger el último álbum de Celine Dion y el single promocional de Michael Jackson, incluso puede bloquear y dañar el ordenador. Además, como recogen numerosos foros de usuarios, el uso de algunos de estos dispositivos impide la creación de la copia privada, bendecida por la ley y que es la que alguien realiza para uso personal. Por ejemplo, pasar el contenido de un CD a una cinta de casete o a otro CD para utilizarlo en el coche.
Virgin y Universal están probando el sistema anticopia Cactus Data Shield, de Mildbar Technologies. BMG lleva tiempo evaluando esta tecnología y otra de la firma Sun-Comm. Y ha anunciado que lanzará algunos singles de promoción con una doble versión de la música. Una podrá ser escuchada a través de los reproductores normales de audio y la otra, en un formato encriptado del Windows Media Audio, podrá ser reproducida, pero no copiada, por los ordenadores. Macrovision propone el software Safe Audio. EMI ha hecho pruebas con otro sistema. El grupo Intel, Matsushita, Toshiba e IBM ha elaborado un dispositivo denominado CPRM. Y la misma IBM tiene lista una solución propia al problema bautizada como EMM (Gestor de Medios Electrónicos). Sin embargo, no han logrado detener la piratería.
ÀLEX BARNET
Barcelona. Servicio especial.












