Ya hay fecha para el lanzamiento del esperado Windows 7, el nuevo sistema operativo de Microsoft que sustituirá al denostado y muy criticado Windows Vista. A partir del próximo 22 de octubre, la nueva versión llegará a las tiendas. Tras el confeso fracaso de Windows Vista, Microsoft quiere reconquistar el escritorio personal y profesional. Windows 7, leído “seven” por los responsables de la compañía, pretende terminar con las frecuentes incompatibilidades con dispositivos como impresoras, escáneres y cámaras. Luis Martín, responsable de Windows Ibérica, quiso ayer, durante la presentación en la feria SIMO, dar seguridad a los posibles clientes: “Antes de salir al mercado, hoy mismo, Windows 7 tiene acuerdos con casi todos los fabricantes y es compatible con 80.000 dispositivos“.
| Las exigencias de hardware por parte de Windows Vista también pasarán a la historia. Habrá casi tantas versiones de Windows 7 como tipos de máquina y usuario. Desde una versión para netbooks, pequeños ordenadores portátiles de poco más de un kilo de peso, hasta una para servidores corporativos. |
La conquista del mercado del netbook es esencial para la compañía. Su popularización sirvió para dar un nuevo ciclo de vida al veterano Windows XP gracias a su estabilidad y la gran cantidad de controladores disponibles. Para demostrarlo, Luis Martín encendió ayer en SIMO una de estas máquinas ligeras. Además, la nueva versión soportará sin necesidad de complementos ordenadores táctiles.
Tras probar el nuevo sistema operativo, las primeras sensaciones son positivas: complementos de escritorio adaptados al gusto del usuario, gestión de aplicaciones abiertas de manera más sencilla y un motor de búsquedas más potente. Microsoft insiste en la “democratización” de la tecnología, un término manido, pero que cobra sentido cuando se tiene más de un ordenador por hogar con total normalidad. Un punto importante de Windows 7 es la facilidad para gestionar equipos en redes domésticas.

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