España está totalmente en contra de crear un regulador europeo en el sector de las telecomunicaciones, como desea la CE
Bruselas quiere que ese órgano disponga de potestad para vetar las decisiones de los organismos nacionales como la CMT. Después de noticias como la que publicábamos ayer mismo, en la que contamos la psicodélica historia de la compra de Iberbanda por parte de Telefónica, puede que lo mejor sea que nos tutele un organismo europeo. Tal vez dentro de unas décadas nuestro gobierno y sus instituciones sean lo suficientemente maduros como para tomar decisiones imparciales y ya no necesitemos de esa tutela.
La propuesta oficial para crear una autoridad europea en el sector de las telecomunicaciones ni siquiera ha salido todavía del despacho de la comisaria europea de Sociedad de la Información, Viviane Reding, pero ya cuenta con enemigos acérrimos.
Entre ellos figura España. ‘Si no existe un mercado único para qué queremos un regulador único’, explican fuentes diplomáticas españolas nada más conocer ayer las intenciones de la comisaria. Esas fuentes aseguran que la mayoría de los países de la UE se mostrarán en contra de la propuesta.
La comisaria Reding, sin embargo, ya se ha topado en otras ocasiones con una oposición inicial tan directa y radical. Pero ha sabido maniobrar (o ceder, según sus críticos) para superar las dificultades.
Su normativa para limitar los costes del roaming internacional, aunque diluida, sigue adelante. Y también avanzan sus polémicas propuestas para modernizar la regulación del mercado audiovisual.
Ahora se ha propuesto terminar con lo que, a juicio de su departamento, es una aplicación fragmentada e incoherente de la legislación europea de telecomunicaciones. Reding presentará la semana que viene a los reguladores nacionales del sector, que se reúnen en Bruselas, dos tajantes alternativas. La primera, conferir a la Comisión Europea el derecho de veto sobre las autoridades nacionales.
Y si los Estados, como parece probable, no aceptan esta posibilidad, Reding plantea la creación de una autoridad europea centralizada que dicte directrices sobre la vigilancia del mercado y asuma el derecho de veto.
‘Nosotros rechazamos las dos’, zanjan fuentes españolas. ‘Lo que hace falta, es menos regulación y más competencia’.
Cómo lo véis… ¿más competencia? sin duda medidas como la de dejar que Telefónica se meta a saco en el mercado de las telecos Wimax, cuando inicialmente no se le dejó hacerlo precisamente por auspiciar la existencia de competencia, no parece muy coherente con dicha afirmación. Tal vez para que haya más competencia el gobierno español debería hacerle más caso al TDC (Tribunal de la defensa de la competencia) del que le ha hecho hasta ahora.
Otras delegaciones, sin embargo, no han acogido con tanto desapego la iniciativa. En algunas capitales, se observa con inquietud la peligrosa connivencia que existe en algunos países entre el regulador nacional y el antiguo monopolio telefónico. Reding, por tanto, puede encontrar aliados.

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