Cada vez hay más internautas que deciden volcar
contenidos propios en Internet. Sitios web como
Flickr —para fotos—
o YouTube —para
vídeos— lo certifican con su gran tráfico y número de usuarios. Sin
embargo, muy pocos comparten sus ingresos con los propios
usuarios, aunque ya han aparecido algunos que lo permiten.
Hay muchos casos de gente que, tras colgar vídeos o música en
Internet, ha saltado a la fama. En España,
el Koala o la canción ‘Amo a Laura’ son dos ejemplos
claros. En el Reino Unido, los
Arctic Monkeys se convirtieron en un grupo de éxito desde
la Red. A la joven Booke la
fichó la MTV tras el éxito de los vídeos que colgaba en
YouTube.
Sin embargo, en todos estos casos ha sido una gran compañía la que ha
acabado tomando las riendas. No es difícil obtener visibilidad
en la Red, pero sí rentabilidad. Ahora, servicios como
Eefoof,
Revver,
Lulu TV,
Newsvine o
PayPerPost, han
mostrado su predisposición a compartir los ingresos.
En función de la popularidad
Pero ganar dinero con estos servicios no es tan sencillo como
registrarse y empezar a cobrar, sino que hay que hacer méritos.
Por ejemplo, en Eefoof, el ‘sueldo’ se calcula en función de
las páginas vistas de los contenidos de un usuario sobre el
total de visitas al sitio web. De forma similar funciona Lulu TV. Sin
embargo, en Revver han optado por compartir los ingresos por publicidad
al 50%.
La otra opción es pagar al usuario en función del contenido
creado. PayPerPost dirige su oferta a blogueros, a quienes
ofrece diversas propuestas de empresas sobre las que hablar en sus
páginas web. Si se cumplen los requisitos y el ‘post’ permanece en el ‘blog’
durante 30 días, PayPerPost pagará la cantidad correspondiente al
bloguero.
Por supuesto, polémica
Pese a las aparentes ventajas económicas, no falta quien se muestra
crítico con este tipo de sitios web.
p> Por un lado, se duda de que su modelo económico
sea solvente. “¿Qué habría ocurrido si El Koala, que lleva más de seis
millones de visualizaciones sin contar las versiones y covers, hubiese
optado por eefoof en lugar de YouTube?”, se pregunta
Enrique Dans, profesor del Instituto de Empresa, en su
‘blog’.
Por otra parte, también hay dudas sobre cómo se comprobará que el
autor de los contenidos es la misma persona que
pretende obtener un beneficio. “¿Cómo gestionarán el caso en que un
usuario se descargue un vídeo de otra plataforma y de otro creador y lo
suba a su servicio para ganar un dinerito fácil?”, apunta
Antonio Ortiz en su ‘blog’ Error500.
No menos polémico es el caso de PayPerPost.
Para Business Week, este tipo de servicios “contaminan” la
‘blogosfera’. La mayor parte de las críticas van en el mismo
sentido: la dificultad para distinguir los contenidos pagados del resto.

Anónimo
Pues si es lo que tiene, que uno curra, pero no saca ni un pavo
Que se le va a hacer, todo sea por ayudar a la comunidad jejeje.
Saludotes.
AddieKnapp24
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